Carta de lectores – Una turista se refiere a una “experiencia vivida”

A quien corresponda tomar nota y con el afán de intentar transmitir nuestra experiencia en la hermosa comarca serrana, y sin ánimos de ofender a nadie, paso a detallar nuestra experiencia:

Llegamos con mi marido ambos jubilados el lunes 22 de enero y nos hospedamos en villa serrana La Gruta, un hermoso lugar del que uno no se cansa de tomar fotos y caminar por sus calles, amablemente nos orientó el encargado del complejo de las actividades para realizar en la localidad y nos sugirió que visitáramos la oficina de informes turísticos de sierra, el parque provincial y la bodega de Saldungaray.

La sorpresa comienza cuando llegamos a la oficina de informes turísticos de sierra de la ventana que se encontraba cerrada y al dar vueltas volvimos a la estación donde señalaba que se encontraba la oficina en cuestión, para nuestro asombro ya éramos varios los turistas que nos encontrábamos en la misma búsqueda.

A lo cual una persona que pasaba en vehículo nos preguntó si estábamos buscando informes turísticos, gentilmente nos indicó que se encontraban en un galpón de trenes que se llama Centro Cultural.

Fuimos a ese lugar pero de no ser porque advertimos el cartel en el suelo que decía centro cultural, nos pudimos orientar a lo que amablemente el muchacho a cargo nos explicó lugares para visitar y nos preguntamos porque no pusieron un cartel de que se mudaron en la oficina de informes que se encontraba cerrada.

Hemos tenido la posibilidad de recorrer bodegas de vinos en Mendoza, San Juan, y La Rioja, así que lo primero que nos sorprendió es que nos cobraran una entrada. Éramos un grupo numeroso, el pago de la entrada se reflejaba en un número de rifa. El guía del lugar muy amable, pero la charla duro apenas 20 minutos en una oficina pequeña y luego de la charla nos sirvieron 2 gotas de vino en una copa que apenas llenaba el fondo y todo termino más rápido de lo esperado. Una desilusión. El valor de lo que pagamos mi marido y yo por esa visita vale un buen Malbec en cualquier góndola.

Pero por nuestra experiencia en otros viñedos se debe servir media copa y en el medio de la recorrida un queso fuerte que corte el sabor del vino degustado y beber otro varietal en la visita. No sucedió nada de lo que para nosotros es habitual y nos sentimos estafados sobre todo por la pobre degustación casi rosando un chiste. Nos ofrecieron un taller el sábado de 2 horas. Por supuesto no preguntamos el precio.

Seguimos viaje ya volviendo, cerca de las 15 horas paramos en el Parque Provincial Tornquist y no nos convenció la idea de pagar una entrada de 200 pesos, para una caminata auto guiada que el Guardaparques nos ofreció amablemente.

 Es de nuestro conocimiento que en los parques nacionales existe una tarifa para jubilados pero en este parque, esto parece no tener importancia.

Para terminar, como sugerencia me gustaría que quien pueda tomar nota y gestionar estas cuestiones planteadas, tenga en cuenta nuestra experiencia, así como también queremos felicitar a la gente que cuida el pueblo de Tornquist ya que nos llevamos una linda impresión de sus monumentos y plaza con el lago muy bonito.

Saludos atte.

Elizabeth Toniolo  DNI: 5.939.482

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