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El ambiente es ideal para la generación de incendios, ya que hoy se inicia un período de altas temperaturas, vientos del oeste y escasa humedad. Hasta ahora, ha funcionado la prevención.

Las cifras son evidentes: 2.000 hectáreas respecto de 250.000 has.

A esta misma altura de enero del verano 2016/2017 ese cuarto de millón era la superficie consumida por el fuego en los distritos de Patagones, especialmente; de Villarino y del sur de Puan, en uno de los fenómenos más devastadores de las últimas décadas, que ocasionó pérdidas —por entonces— de más de 200 millones de pesos.

Hasta la víspera, en la misma zona geográfica sólo se han sucedido pequeños focos que apenas llegan al 0,8% de aquella referencia.

“Durante todo el invierno se ha trabajado muy bien en cuanto a la prevención y, hasta ahora, se ven los resultados”, dijo la doctora Cristina Winschel, del Laboratorio de Teledetección y Sistemas de Información Geográfica (SIG) de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Hilario Ascasubi.

La mayoría de los focos se generaron en sectores periurbanos, como consecuencia de la falta de la limpieza de los baldíos y en lugares aledaños con abundante vegetación senescente (que ya empezó a envejecer).

También se han registrado incendios en banquinas de rutas nacionales y provinciales, también por la falta de corte de pastos o, incluso, como consecuencia de ello en forma tardía, quedando un remanente extremadamente seco que se expone a las colillas de cigarrillos que se arrojan, así como a los caños de escape cuando los vehículos bajan a la vera de la ruta por alguna emergencia.

Fuente La Nueva.com