Se viene una gran cosecha para el trigo y la cebada en nuestra zona

Según las estimaciones, en el área de la Bolsa de Cereales y Productos bahiense se producirán 7,85 M/T. A valor de exportación, se trata de U$S 1.438 millones.

A pesar de una sensible baja en la superficie de siembra, para la próxima cosecha fina se proyectan aumentos de la producción de entre el 18% y 20% en los cultivos de cebada y trigo -respectivamente- en el área de cobertura de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca.

Para este año, con 2,2 millones de hectáreas implantadas entre ambos cultivos en 29 distritos de la provincia de Buenos Aires y 14 departamentos de La Pampa -censados al mismo tiempo a través de tres comitivas entre el 23 y 24 de noviembre- se estima una producción de 7,85 millones de toneladas, con un valor de producción de toda la zona que rondaría los 1.268 millones de dólares y un valor de exportación que alcanzaría los U$S 1.438 millones.

En los papeles, los números son alentadores. Sólo para el trigo se calcula que se invirtieron casi 500 millones de dólares previos a la cosecha, en conceptos como la compra de semillas, labores y paquetes de fitosanitarios y fertilizantes; en poscosecha, se estima que se sumarán otros 182 millones de la moneda estadounidense por recolección y transporte del cereal.

A valores actuales, con un rinde promedio de 3.600 kilos por hectárea, el valor de la producción es de U$S 800 millones; mientras que en concepto de exportación se podrían alcanzar los 890 millones de dólares.

Para la cebada, la inversión fue de aproximadamente 262 millones de dólares previos a la cosecha; si a eso se le adicionan los costos de recolección y transporte, se alcanzan los U$S 356 millones.

En este caso, con una producción estimada de 2,85 millones de toneladas –unos 4 mil kilos por hectárea-, por exportación se podrían totalizar los U$S 548 millones. El valor de la producción será de 468 millones de dólares.

Este aumento en la producción -amén de la caída de la superficie- tiene una explicación sencilla: las lluvias. Aunque miles de hectáreas fueron afectadas por anegamiento e inundaciones, lo cierto es que el nivel de humedad reinante fue más que positivo para el desarrollo de las plantas. Hubo problemas por enfermedades, es cierto, pero la merma en los rendimientos no fue significativa.

Para María Elena Antonelli, de la Bolsa de Cereales y Productos bahiense, es muy bueno haber alcanzado (en proyección) rindes de trigo de 3.600 kilos por hectárea en promedio en zonas tan disímiles entre sí.

Fuente La Nueva

 

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