Sierra de la Ventana – Llegaron los vagones para formar parte de un museo temático

Se busca recobrar el recuerdo del tren «La Trochita».

Un grupo de vecinos, trajo de Ingeniero Jacobacci cuatro vagones, que restaurarán y convertirán en un museo. Es un paso más hacia el objetivo de reactivar el servicio que un siglo atrás unía a la localidad con Villa Ventana.

Impulsados por la pasión por el ferrocarril y el sueño de recuperar, algún día, el tren turístico de trocha angosta que hace más de 100 años unía Sierra con Villa Ventana, un grupo de entusiastas vecinos puso manos a la obra para crear el Museo de «La Trochita».

El puntapié inicial tuvo lugar hace algunos meses, pero en los últimos días dieron un paso fundamental: traer de Río Negro cuatro vagones que pertenecieron al tren que comunicaba Ingeniero Jacobacci con Esquel, muy similares a los de la formación que entre 1914 y 1920 llevaba turistas desde Sierra de la Ventana al exclusivo Club Hotel y Casino, en Villa Ventana.

“Es un paso enorme para nosotros y para la comarca, porque nos da la posibilidad de recrear una parte importante de nuestra historia y de la fundación del pueblo, y además mantener viva la idea de recobrar algún día el servicio de La Trochita. Hacia ahí queremos ir”, contó a La Nueva. Jorge Tesán, vicepresidente de la Asociación Civil «La Trochita».

Los vagones provienen de la misma empresa de origen belga que fabricó los que utilizaba el tren de trocha angosta de Sierra, aunque son algo más jóvenes.

“Son del año ‘20, y los nuestros eran de 1911. Si no son iguales, son primos hermanos -estimó Tesán-. En ese momento no había un avance tecnológico que modificara los modelos en tan pocos años de diferencia”.

Tres de los vagones quedarán en Sierra, dentro del predio del Centro Cultural, y el restante irá al sitio donde se encuentran las históricas ruinas del Club Hotel y Casino.

“La idea es conformar un museo que muestre lo que fue La «Trochita», que incluya a estos vagones y unas casillas que fueron restauradas. Ya tenemos bastante material”, indicó el vicepresidente.

“La idea no es sólo mostrar material ferroviario, sino también recordar que tanto el hotel como el tren formaron parte de un proyecto a largo aliento, con visión de futuro, tesón y esfuerzo, que es lo que tanto necesita hoy el país”, añadió.

Granizo, frío, barro y quejas

La idea de traer material de trenes de trocha angosta a Sierra nació hace años,  pero comenzó a tomar fuerza pocos meses atrás, cuando la asociación recibió noticias de que en Jacobacci, en una zona conocida como El Empalme (a unos 18 kilómetros de la ciudad), había más de 90 vagones abandonados y vandalizados que alguna vez pertenecieron a «La Trochita».

“Nos pasaron el dato de que había material que se estaban destruyendo a la intemperie, y de inmediato nos interesó”, refirió Alfredo Schumacher, presidente de la asociación.

En abril un grupo de vecinos viajó hasta allá, comprobó que los vagones eran lo que estaban buscando e inició los trámites para obtenerlos en comodato ante la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) y la firma concesionaria, Tren Patagónico.

“Les explicamos nuestra idea de recuperarlos y conservarlos, y de entrada se mostraron dispuestos a ayudarnos”, recordó Tesán.

Sin embargo, tras la firma del contrato surgieron algunos problemas. Un sector de la comunidad de Jacobacci se manifestó en contra de la entrega del material ferroviario -lo consideran parte del patrimonio cultural de la ciudad-, y un concejal, Joel Córdoba, hasta radicó una denuncia penal para evitarlo.

El mismo edil, el día en que se iban a cargar los vagones en un camión para traerlos a Sierra de la Ventana, convocó a los vecinos por las redes sociales para trabar el operativo. Debió intervenir entonces la Justicia, que autorizó el retiro a instancias del contrato firmado por las partes.

La carga se reanudó al día siguiente, en medio de una fría lluvia y granizo.

“Fue un temporal de viento y lluvia tremendo. Tuvimos que desarmar los vagones y trabajar con los camiones y las grúas de Fioramo en medio del barro, con mucho frío. Si nos hubieran dejado cargar el primer día, la habríamos evitado”, contó Schumacher.

La llegada a Sierra de la Ventana se produjo días atrás, ante la alegría de muchos vecinos. Los vagones quedaron en el predio del Centro Cultural, donde en breve comenzarán a ser restaurados.

“El 15 de diciembre vamos a inaugurar nuestra sede, dentro del predio del Centro Cultural, en unas casillas restauradas. Y allí, sobre vías, vamos a presentar los chasis de los vagones. Después comenzaremos la restauración, a pulmón y con todos los aportes que podamos conseguir”, anticipó Tesán.

Schumacher señaló que la idea es transformar un vagón-furgón en uno de pasajeros. Ese será el que vaya a Villa Ventana. Los otros tres -que son chatas de carga- serán acondicionados para que funcionen como atractivo principal de un café o confitería temática.

“Será algo así como El Café del Museo Ferroviario, un espacio de encuentro para vecinos y turistas que complementará al Centro Cultural. Y estará a metros de la oficina de Turismo de Sierra”, sostuvo.

Tesán dijo que espera que esta actividad le dé fuerza a la idea de recuperar La Trochita.

“No es imposible -se animó Schumacher-. Quizá los viejos vagones no vuelvan a correr por la antigua traza, porque la tecnología ferroviaria avanzó y cambió mucho, pero no perdemos la esperanza de reactivar el servicio”.

Un aliado del turismo hoy y hace 100 años

Al gran hotel. La Trochita de Sierra de la Ventana nació a principios del siglo pasado, a fin de transportar a familias de la alta sociedad porteña que se alojaban en el elegante Club Hotel y Casino.

20 kilómetros. El ramal fue construido por la Compañía de Tierras y Hoteles de Sierra de la Ventana. Tenía menos de 20 kilómetros, y unía la estación Sauce Grande (Sierra) con otra ubicada en cercanías del Club Hotel de la Ventana.

El viaje inaugural. Tuvo lugar el 17 de diciembre de 1913.

35 personas. Para brindar el servicio se trajo desde Leeds (Inglaterra) un par de locomotoras a vapor (SV1 y SV2), dos vagones para pasajeros y diez vagonetas tipo tolvas. Los coches tenían una capacidad de 27 personas en Primera y 8 en Segunda.

La trocha. La distancia entre rieles de la formación era de 76,20 centímetros. La extensión de la traza era de 18,660 kilómetros, y en su trayecto describía 42 curvas.

El destino final. El Club Hotel, era un edificio de 6.400 metros cuadrados. Contaba con 173 habitaciones, 58 baños, canchas de tenis, casino, cancha de golf de nueve hoyos, peana de tiro, cancha de polo y un parque monumental de 126 hectáreas. Fue destruido por un incendio en 1983.

Fuente La Nueva

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